Mano de un electricista señalando el diferencial en un cuadro eléctrico junto al cable de carga

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Protecciones eléctricas para un cargador de coche: el diferencial correcto


En el presupuesto del cargador hay una línea que casi nadie mira y que, sin embargo, es la única que decide si tu instalación aguanta un fallo o se convierte en un problema serio. No es el cargador bonito de la pared ni la app del móvil: es la protección que va escondida en el cuadro. Cárgatela para ahorrar cien euros y estás jugando con dos cosas que no admiten broma, una descarga y un incendio. La pieza clave tiene nombre y apellidos: un diferencial de 30 mA tipo A combinado con una detección de corriente continua residual de 6 mA (RDC-DD), y su ausencia es el atajo más caro que existe.

Ese detalle, el de la corriente continua, es justo lo que separa una instalación doméstica normal de una preparada para cargar un coche. Vamos a verlo sin tecnicismos de más, con las cifras encima de la mesa.

Por qué un cargador de coche no es un enchufe cualquiera

Un diferencial de toda la vida —el que salta cuando el niño mete los dedos donde no debe— está pensado para fugas de corriente alterna. El problema es que la electrónica del coche puede generar, ante un fallo, una fuga de corriente continua. Y una corriente continua de solo 6 mA “ciega” al diferencial convencional: lo satura magnéticamente y deja de proteger. Es como poner tapones a un detector de humo.

Por eso la carga de un vehículo eléctrico exige detectar también esa fuga de continua. Aquí es donde aparece la decisión que se te cuela en la factura sin que te enteres.

Las dos formas de resolverlo (y la que te ahorra dinero)

Tienes tres caminos técnicamente válidos para cubrir esa fuga de continua. Los pongo en una tabla porque la diferencia de precio es la parte que nadie te explica antes de firmar. Fíjate en la última columna: el sobrecoste de elegir mal ronda los 200-300 €.

Opción Qué protege Coste orientativo del módulo Comentario
Tipo A + RDC-DD (6 mA) AC + fuga DC hasta 6 mA 60-120 € el diferencial + módulo, o incluido si el cargador lo integra La combinación recomendada y más económica
Diferencial tipo B AC + DC de forma completa 250-400 € Más caro; solo necesario en casos muy concretos
Tipo A + cargador con DC integrado AC + DC (el módulo va dentro del cargador) 0 € extra en el cuadro Ahorro directo de ~200-300 €

Cargador de gama media montado junto a un cuadro eléctrico abierto con el cable bien conducido

La lectura es sencilla: muchos cargadores de gama media ya llevan la detección de 6 mA integrada en el propio equipo. Si compras uno de esos, no necesitas el carísimo diferencial tipo B ni un módulo aparte, y el instalador solo pone un tipo A normal. Preguntar esto antes de comprar el cargador es, literalmente, dinero. He visto presupuestos con un tipo B de 300 € para un cargador que ya traía el RDC-DD de fábrica: se estaba pagando dos veces la misma protección.

El resto del cuadro: lo que acompaña al diferencial

La protección diferencial es la estrella, pero no va sola. Un punto de recarga bien hecho, según la ITC-BT-52 que regula estas instalaciones, lleva:

  • Magnetotérmico de curva C, dimensionado a la intensidad del cargador (típicamente 32 A para 7,4 kW monofásico). Protege el cable frente a sobrecargas y cortocircuitos. La curva C aguanta el pico de arranque sin saltar por capricho.
  • Circuito dedicado. El cargador no comparte línea con nada más: cable propio desde el cuadro hasta el punto. Colgar el cargador del enchufe de la lavadora es el error de aficionado que más calienta cables.
  • Protector contra sobretensiones (SPD). Una subida de tensión por una tormenta o una maniobra de la red puede freír la electrónica del cargador —y la del coche enchufado—. No siempre es obligatorio, pero cuando lo comparas con lo que cuesta reponer la placa de un coche, es de los mejores seguros que existen.

Un apunte de quien ha abierto muchos cuadros: el sitio donde más se ahorra mal es en la sección del cable. Si el punto de recarga queda a treinta metros del cuadro y el electricista tira un cable justo, la caída de tensión te hace cargar más lento y calienta la línea. Mejor pasarse de sección que quedarse corto; el cobre de más se paga una vez, el problema de por vida.

Manos de un electricista apretando un magnetotérmico dentro del cuadro eléctrico de la vivienda

Los errores que se pagan caros

Después de ver bastantes instalaciones, los fallos se repiten:

  1. Compartir el diferencial general de la casa. El cargador tiene que ir en su propio diferencial. Si comparte el general, cada fuga tonta de la nevera te deja el coche sin cargar por la mañana, y peor: mezcla protecciones que deberían estar separadas.
  2. Pagar un tipo B sin necesitarlo. Ya lo hemos visto. Comprueba si el cargador integra la detección DC de 6 mA antes de aceptar un diferencial tipo B en el presupuesto.
  3. Olvidar el protector de sobretensiones. Es la protección que nadie echa de menos hasta la tormenta que te cuesta un coche.
  4. Instalar sin boletín. La instalación la firma un instalador autorizado de baja tensión y genera su certificado (CIE). Sin ese papel, ni el seguro te cubre un siniestro ni tienes garantía de que esté bien hecho.

Si estás decidiendo qué equipo comprar, merece la pena cruzar esto con cómo elegir el cargador para casa, porque el modelo que elijas determina qué protecciones te ahorras. Y como estas partidas pesan en el total, cuadra bien las cuentas con el precio real de instalar un cargador.

Cuándo el tipo B sí tiene sentido

No quiero que salgas de aquí pensando que el tipo B es un timo. No lo es. Hay cargadores —sobre todo trifásicos de cierta potencia y algunos equipos industriales— cuyo fabricante exige un diferencial tipo B porque la topología de su electrónica puede generar fugas de continua por encima de esos 6 mA. En esos casos, el tipo B es lo correcto y ahorrarlo sería el error contrario.

La regla práctica: haz caso a la ficha del fabricante del cargador. Si pide tipo B, es tipo B. Si no lo pide y trae RDC-DD integrado, un tipo A basta. La potencia que elijas influye aquí, así que si dudas entre monofásico y trifásico, repasa qué potencia necesitas de verdad antes de cerrar nada.

Preguntas frecuentes

¿Sirve el diferencial que ya tengo en el cuadro de casa?

Casi seguro que no para el cargador. El diferencial general de la vivienda suele ser un tipo A o AC estándar, sin detección de corriente continua. El punto de recarga necesita su propio diferencial dedicado con protección frente a fugas DC de 6 mA, o un cargador que integre esa función. Reutilizar el general no es una opción segura.

¿Cuánto cuestan de más las protecciones del cargador?

Si el cargador integra la detección de 6 mA, el sobrecoste en el cuadro es solo el de un diferencial tipo A, un magnetotérmico y, opcionalmente, un protector de sobretensiones: unos 100-200 € en material. Si en cambio te obligan a un diferencial tipo B, súmale entre 200 y 300 € más. De ahí la importancia de elegir bien el cargador.

¿Es obligatorio el protector de sobretensiones?

Depende de la instalación y del emplazamiento. No siempre es exigible por norma, pero es muy recomendable: protege la electrónica del cargador y del coche frente a picos de tensión. Su coste es pequeño comparado con reponer la placa de carga de un vehículo.

¿Puedo instalar yo mismo el cargador y sus protecciones?

No. La conexión de un punto de recarga en baja tensión debe hacerla un instalador autorizado, que dimensiona las protecciones y emite el certificado de la instalación. Sin ese certificado, la instalación queda fuera de norma y sin cobertura ante un siniestro.

¿Qué pasa si el cargador ya trae protecciones de fábrica?

Muchos cargadores integran la detección de corriente continua de 6 mA (RDC-DD) e incluso protección diferencial. Eso simplifica y abarata el cuadro, porque evita el diferencial tipo B. Pero sigues necesitando el magnetotérmico y el circuito dedicado en el cuadro: el cargador no sustituye a todo, complementa.