
Cuánto cuesta instalar un cargador de coche eléctrico en casa: desglose real y qué lo encarece
Casi todo el mundo mira el precio del aparato de la pared y da por hecho que ahí está el grueso del gasto. Pues no. El cargador es, casi siempre, la parte más barata y previsible de toda la operación. Instalar un punto de recarga en casa cuesta de forma típica entre 900 y 2.000 €, y la parte que descuadra el presupuesto casi nunca es el equipo, sino la distancia entre el cuadro eléctrico y el sitio donde quieres cargar. Ahí, en unos metros de cable y en el estado de tu cuadro, es donde se decide si pagas 1.000 o 2.000 euros.
Es un poco contraintuitivo: dos vecinos con el mismo coche y el mismo modelo de cargador pueden pagar el doble el uno que el otro solo porque uno tiene el cuadro a tres metros del garaje y el otro a veintidós, cruzando un patio. Vamos a ver a dónde va realmente cada euro.
El desglose real: equipo, mano de obra y total
Antes de la tabla, conviene separar las dos partidas grandes de forma limpia, porque se mezclan constantemente en los presupuestos. Por un lado está el equipo: el cargador en sí. Por otro, la instalación: mano de obra del electricista, cable, canalización, protecciones y, si hace falta, tocar el cuadro. Estos son los rangos con los que trabajar.
| Partida | Rango habitual | Qué incluye |
|---|---|---|
| Equipo (cargador básico) | 400-800 € | Cargador de 7,4 kW sin conectividad avanzada |
| Equipo (con app/smart) | 700-1.500 € | Conectividad, medición, balanceo de potencia |
| Mano de obra + material | 300-900 € | Electricista, cable, protecciones, canalización sencilla |
| Total llave en mano | 900-2.000 € | Media habitual: 1.000-1.500 € |
Fíjate en una cosa: la mano de obra y el material pueden igualar o superar el precio del propio cargador. No es un abuso del instalador; es que la mitad del trabajo está en lo que no se ve, dentro de la pared y en el cuadro. Un cargador básico de 7,4 kW cubre la carga nocturna del 90 % de los conductores, así que gastar de más en el equipo rara vez tiene sentido si tu coche no va a aprovecharlo.
A dónde va el dinero: lo que dispara la factura
Aquí está el corazón del asunto. Si un presupuesto se te va de las manos, casi siempre es por uno de estos cuatro motivos, y ninguno tiene que ver con la marca del cargador.
- La distancia del cuadro al punto de carga. Es el gran encarecedor. El cable ronda los 8-25 € por metro instalado, así que una tirada corta es calderilla y una larga es una partida seria. En tramos de más de 20-30 metros, o cuando hay que cruzar el jardín o subir por una fachada, la cuenta sube fácilmente entre 500 y 1.000 € solo en cable y canalización.
- La obra. No es lo mismo grapar un tubo visto por el techo del garaje que picar pared para empotrar la canalización, cruzar un forjado o abrir zanja. Cada metro de rozadura es tiempo, escombro y, muchas veces, luego pintura.
- El paso a trifásico. Si quieres 11 o 22 kW y solo tienes suministro monofásico, cambiar a trifásico añade del orden de 250-500 € en la parte de instalación, sin contar lo que te cobre la comercializadora por el cambio de contrato.
- Ampliar la potencia contratada y el estado del cuadro. Si tu cuadro va justo, meter un cargador puede obligar a subir la potencia contratada (más cuota fija cada mes, para siempre) o a renovar protecciones y hasta el propio cuadro si es antiguo.
De estos cuatro, el que casi nadie mide antes es el primero. Un consejo de oficio que vale su peso: antes de pedir ningún presupuesto, coge un metro y mide la distancia real desde tu cuadro hasta donde aparcas, siguiendo el recorrido que haría el cable, no en línea recta. Ese número, más que el modelo de coche, es lo que va a marcar tu factura.

El error del presupuesto de una sola cifra
Voy a insistir en algo que he visto costar dinero muchas veces: desconfía del presupuesto que te da un número redondo y ya está. “Instalación de cargador: 1.200 €.” Sin desglose, sin metros de cable, sin mencionar el cuadro ni las protecciones. Ese número esconde supuestos, y los supuestos se corrigen a mitad de obra… siempre al alza.
Un presupuesto honesto separa el equipo de la instalación, dice cuántos metros de cable contempla y de qué sección, especifica qué protecciones monta (el diferencial y el magnetotérmico dedicados no son opcionales) y aclara si el precio incluye o no tocar el cuadro. Si algo de eso falta, no es que sea más barato: es que el coste está aparcado esperándote.
Otro fallo típico es enamorarse del cargador más caro “por si acaso”. Un cargador de 22 kW no cargará tu coche más rápido si el cargador de a bordo del vehículo limita a 7,4 u 11 kW, que es lo normal. Pagas más por el equipo, pagas más por pasar a trifásico y no ganas nada. La potencia de sobra es dinero tirado si tu coche no la puede tragar. Si tienes dudas de qué potencia te conviene de verdad, merece la pena pararse a entender la diferencia entre monofásico y trifásico antes de firmar nada.
Cómo ahorrar sin recortar en lo que importa
Ahorrar en una instalación de carga no es comprar el cargador más barato de un marketplace. Es tomar tres o cuatro decisiones bien pensadas.
- Acorta la tirada de cable. Si puedes elegir el punto de carga, ponlo lo más cerca posible del cuadro. Cada metro que ahorras es dinero directo. A veces mover el cargador dos metros a la izquierda te ahorra cruzar medio garaje.
- No subas de potencia sin motivo. Un 7,4 kW monofásico bien instalado carga de sobra por la noche y te ahorra el sobrecoste del trifásico y de ampliar potencia contratada.
- Aprovecha el balanceo dinámico en vez de subir la potencia contratada. Un cargador con gestión de carga modula el consumo para no reventar tu potencia cuando coincide con el horno o la aerotermia. Cuesta algo más de equipo, pero te ahorra una cuota fija más alta cada mes durante años.
- Monta bien las protecciones a la primera. Es tentador escatimar aquí, pero es justo donde no se debe. Muchos cargadores ya integran la detección de fuga en continua, lo que te ahorra tener que poner un diferencial tipo B carísimo. Verlo antes de comprar el equipo puede recortar la factura; lo explicamos en detalle en la guía de protecciones eléctricas del cargador.
Y una idea que casi nadie tiene en cuenta: pide siempre dos o tres presupuestos y compáralos por partidas, no por el total. El que parece más caro a veces es el único que ha contado bien el cable.
Preguntas frecuentes
¿De verdad el cargador es la parte barata?
En la mayoría de instalaciones, sí. Un cargador básico de 7,4 kW ronda los 400-800 € y su precio es muy predecible. Lo que hace bailar el presupuesto final es la instalación: los metros de cable, la obra y el estado de tu cuadro eléctrico. Por eso dos casas con el mismo cargador pueden pagar cifras muy distintas.
¿Cuánto encarece cada metro de cable?
El cable instalado ronda los 8-25 € por metro según el país, la sección necesaria y la dificultad del recorrido. Una tirada corta apenas se nota; una de más de 20-30 metros, con canalización empotrada o cruzando exteriores, puede sumar entre 500 y 1.000 € al total.
¿Merece la pena un cargador de 22 kW para casa?
Casi nunca. Si el cargador de a bordo de tu coche limita a 7,4 u 11 kW, los 22 kW no cargarán más rápido: pagarás de más por el equipo y por pasar a trifásico sin ganar nada. Para carga nocturna en casa, 7,4 kW cubren la inmensa mayoría de casos.
¿Tengo que subir la potencia contratada para instalar un cargador?
No siempre. Depende de tu potencia actual y de qué más enciendes a la vez. Un cargador con balanceo dinámico modula la carga para no superar tu potencia contratada, lo que en muchos hogares evita el sobrecoste de subirla y pagar más cuota fija cada mes.
¿Puedo instalar yo mismo el punto de recarga?
No es recomendable ni suele ser legal hacerlo por tu cuenta. La instalación requiere un electricista autorizado, protecciones dedicadas y el certificado correspondiente. El propio boletín que emite el instalador es lo que respalda tu instalación ante la compañía y el seguro. Aquí ahorrar por tu cuenta sale caro.
Con el desglose claro, el siguiente paso lógico es acertar con el equipo: qué cargador encaja con tu coche, tu cuadro y tu forma de cargar. Lo desmenuzamos en la guía para elegir el cargador para casa.
