Persona observando dos cargadores montados en la pared de un garaje con un coche eléctrico aparcado

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Cómo elegir el cargador para casa: guía de decisión, no ranking de marcas


Casi todo el mundo, ante la duda, hace lo mismo: coge el de 22 kW “por si acaso”. Suena razonable —más potencia, más futuro, más tranquilidad— y es justo el error que más caro sale. Porque la potencia que carga tu coche no la manda el cargador de pared: la manda el cargador de a bordo que trae el coche de fábrica. Si el tuyo acepta como mucho 7,4 u 11 kW en corriente alterna —y son la inmensa mayoría—, los 22 kW no cargan ni un kilómetro más rápido. Habrás pagado por hierro que no vas a usar.

Así que la primera decisión no es “qué marca”, sino cuánta potencia necesitas de verdad. Y la respuesta incomoda por lo sencilla: para la carga nocturna del 90% de los hogares, 7,4 kW monofásicos sobran. Con eso claro, el resto de la compra se vuelve un puñado de decisiones ordenadas: fases, inteligencia, balanceo, solar y cómo entra el cable. Vamos una por una.

Cuánta potencia necesitas: monofásico o trifásico

Empecemos por deshacer la confusión de fondo. Monofásico y trifásico no es “malo y bueno”: es lo que tengas en casa. Las potencias bajas —3,7 y 7,4 kW— son monofásicas; las altas —11 y 22 kW— exigen suministro trifásico, que muchas viviendas no tienen y contratar cuesta dinero.

La cuenta que importa es de servilleta. Un coche gasta entre 16 y 18 kWh cada 100 km. Con 7,4 kW enchufado ocho horas de noche, metes unos 55-60 kWh: más de 300 km recuperados mientras duermes. ¿Cuántos días haces tú 300 km? Esa es toda la pregunta.

Aquí va la observación de oficio, la que se paga a gusto por ignorar: antes de comprar nada, mira la ficha de tu coche y busca la potencia máxima de carga en corriente alterna (AC). No la de la carga rápida en autopista (esa es en continua, otra cosa). Muchos eléctricos llevan un cargador de a bordo de 7,4 u 11 kW. Si es así, un cargador de 22 kW se comporta exactamente igual que uno de 11: el coche corta en su límite. Pagas el doble por un techo que nunca vas a tocar.

Con cerebro o sin él: qué te da la conectividad

La segunda bifurcación es si quieres un cargador “tonto” —enchufas y carga— o uno conectado, con app, medición y programación. No es capricho, y tampoco es obligatorio.

Un cargador básico cumple si tu tarifa es plana o si simplemente cargas de noche sin más. Pero en cuanto tienes discriminación horaria, la conectividad se paga sola: programas la carga en el tramo valle y ese detalle recorta la factura mes tras mes. La app también te da algo menos glamuroso pero muy útil: saber cuánta energía has metido, cuánto te ha costado y detectar si algo va raro.

Donde la conectividad deja de ser opcional y pasa a ser necesaria es en dos escenarios: si vas a repartir potencia con otros consumos de la casa (balanceo) o si quieres cargar con tus placas. Para ambas cosas el cargador necesita medir y decidir, y eso solo lo hace un equipo inteligente.

Balanceo dinámico: el accesorio que evita subir la potencia contratada

Este es el punto que más dinero ahorra y el que menos gente conoce al comprar. Imagina la escena típica: pones el horno, salta la aerotermia, alguien enciende la vitro y, encima, el coche cargando. Se dispara el limitador y te quedas a oscuras. La solución “de bruto” es subir la potencia contratada —y pagar ese recibo más alto para siempre—. La solución fina es el balanceo dinámico.

Funciona con una pinza amperimétrica (CT) en la entrada de la casa que mide en tiempo real lo que estás consumiendo. El cargador lee ese dato y modula su carga entre 6 y 32 amperios para que la suma total nunca rebase tu potencia contratada. Cuando enciendes el horno, el coche baja el ritmo; cuando lo apagas, vuelve a acelerar. Nunca salta el interruptor y no pagas un vatio de más.

El ahorro no es teórico: evitar subir la potencia contratada supone del orden de 180-230 € al año que no vuelves a soltar. Y hay un premio extra: permite que coche y aerotermia convivan sin pelearse por los amperios. Muchos fabricantes lo ofrecen como módulo o accesorio —Wallbox Power Boost, Easee Equalizer, go-e Controller, myenergi—; conviene confirmarlo antes de comprar, porque no todas las gamas lo incluyen. Lo cuento con más detalle en la guía del cargador inteligente y el balanceo dinámico.

Compatibilidad solar: si tienes placas, esto cambia la compra

Si tienes o vas a poner placas, aparece un requisito nuevo. Un cargador corriente carga a la potencia que le pidas, venga la energía del sol o de la red; le da igual. Para cargar de verdad con tus excedentes hace falta un equipo que mida lo que sobra de tu producción y module la carga para consumir justo eso.

Ahí hay un detalle técnico que decide la compra. El mínimo de carga son 6 amperios, que en monofásico son unos 1,38 kW y en trifásico 4,14 kW. Si tu instalación es trifásica y solo te sobran 2 kW de sol, un cargador trifásico normal no arranca porque no llega a su mínimo. Por eso los mejores equipos para autoconsumo conmutan solos entre 1 y 3 fases —Fronius Wattpilot, go-e Gemini, Zaptec, Huawei— y aprovechan hasta la última nube de excedente. Si el solar es tu prioridad, ese detalle pesa más que la marca.

Cable atado o toma libre: comodidad frente a versatilidad

La última decisión es física. Un cargador con cable fijo siempre lo tiene ahí colgado: llegas, enchufas y punto, sin agacharte al maletero. Uno con toma (tipo 2 hembra) obliga a llevar tu propio cable, pero acepta cualquiera y es más versátil si algún día cambias de coche o cargas dos distintos.

En la práctica: si es tu plaza y siempre carga el mismo coche, el cable fijo gana en comodidad. Si es una plaza compartida o quieres flexibilidad, la toma libre es más lista. En ambos casos el estándar europeo es el tipo 2; no te compliques buscando otra cosa.

Tabla de decisión: qué criterio manda en tu caso

Con las cinco decisiones sobre la mesa, esta tabla las ordena por perfil de uso para que veas cuál pesa en tu situación. No compara marcas: compara criterios, que es lo que de verdad decide.

Criterio Elige la opción sencilla si… Elige la opción avanzada si…
Potencia / fases Suministro monofásico; carga nocturna normal → 7,4 kW Tienes trifásico y haces muchos km diarios → 11 kW
Conectividad Tarifa plana, carga sin más → básica Tarifa con valle, solar o balanceo → inteligente
Balanceo dinámico Potencia contratada holgada → no imprescindible Aerotermia + coche o potencia justa → imprescindible
Solar Sin placas → cualquiera vale Con placas y excedentes → conmutación 1↔3 fases
Cable / toma Plaza propia, un solo coche → cable fijo Plaza compartida o varios coches → toma tipo 2

Fíjate en el patrón: casi nadie necesita marcar la columna avanzada en las cinco filas. Elegir bien es identificar tus dos o tres criterios reales y no pagar por los demás. Si aún dudas entre potencias, lo desmenuzo en la comparativa de potencias y monofásico vs trifásico.

Detalle del conector tipo 2 enchufado a un coche eléctrico cargando en el garaje de casa

Los errores que más caros salen

El primero ya lo conoces: comprar 22 kW sin comprobar el cargador de a bordo del coche. Es el clásico y el más caro. Pero hay más.

  • Contratar más potencia por miedo a que salte. Antes de subir el recibo para siempre, prueba el balanceo dinámico: casi siempre resuelve el problema sin tocar el contrato.
  • Comprar un cargador básico y pretender cargar con solar. No puede medir excedentes; te quedarás cargando de red creyendo que ruedas con sol.
  • Olvidar las protecciones. El equipo no es lo único que hace segura la instalación; el diferencial y el resto de protecciones importan tanto como el cargador, y algunos modelos ya integran parte. Lo detallo en las protecciones eléctricas obligatorias del cargador.
  • Elegir por marca antes que por criterio. Wallbox Pulsar Plus, V2C Trydan, Tesla Wall Connector, Easee o myenergi son equipos solventes; pero el “mejor” es el que encaja con tus cinco decisiones, no el más famoso.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor un cargador de 22 kW aunque mi coche no lo aproveche?

No. Si el cargador de a bordo de tu coche limita a 7,4 u 11 kW, los 22 kW no cargan más rápido: el coche corta en su tope. Además, 22 kW exige suministro trifásico y suele obligar a proyecto. Pagas más equipo e instalación para un techo que nunca vas a usar.

¿Necesito un cargador inteligente o me vale uno básico?

Depende de tu tarifa y tu instalación. Con tarifa plana y sin placas, uno básico cumple. Si tienes discriminación horaria, quieres balanceo para no subir potencia o vas a cargar con solar, el inteligente se amortiza solo.

¿Qué potencia necesito para cargar en casa por la noche?

Para la mayoría, 7,4 kW monofásicos bastan. En ocho horas de noche recuperas más de 300 km, muy por encima de lo que rueda un conductor medio al día. Solo tiene sentido subir a 11 kW si tienes trifásico y haces muchísimos kilómetros diarios.

¿Cable fijo o cargador con toma libre?

Cable fijo si es tu plaza y siempre carga el mismo coche: más cómodo. Toma tipo 2 si la plaza es compartida o quieres flexibilidad para distintos coches. El estándar en Europa es tipo 2 en ambos casos.

¿El balanceo dinámico viene incluido o es aparte?

Suele ser un accesorio o módulo (una pinza amperimétrica más la función en el equipo). No todas las gamas lo traen de serie, así que conviene confirmarlo antes de comprar si tu potencia contratada va justa o vas a juntar coche y aerotermia.

Cargador montado en la pared con el cable tipo 2 recogido y la luz cálida de una ventana cercana