
7,4 vs 11 vs 22 kW: qué potencia de cargador necesitas de verdad (monofásico o trifásico)
Hay una frase de tienda que se repite como un mantra: “llévate la de 22 kW, que va más rápido”. Suena lógico —más potencia, menos espera— y por eso pica tanta gente. El problema es que casi siempre es mentira. La velocidad a la que carga tu coche en casa no la decide el cargador de pared, sino el cargador de a bordo del propio coche; y la mayoría de coches limitan la carga en corriente alterna a 7,4 u 11 kW, así que enchufarlos a 22 kW no añade ni un kilómetro por hora. Pagas por una potencia que el coche, sencillamente, no va a aceptar.
La pregunta buena no es “cuánta potencia máxima existe”, sino “cuánta puede tragar mi coche y cuánta me deja meter mi instalación”. Con esas dos cifras, la elección casi se hace sola.
El cuello de botella está dentro del coche, no en la pared
Cada eléctrico lleva un componente que casi nadie mira: el cargador de a bordo (el OBC, por sus siglas en inglés). Es el que convierte la corriente alterna de tu casa en la corriente continua que entra a la batería, y tiene un techo. Ese techo es el que manda cuando cargas en casa.
Muchos utilitarios y compactos traen un cargador de a bordo de 7,4 kW. Bastantes modelos de gama media suben a 11 kW. Y solo una minoría —algunos Renault, ciertos Smart, poco más— aceptan 22 kW en alterna. Si tu coche es de los primeros y le pones un cargador de 22 kW, cargará exactamente igual que con uno de 7,4: el resto de potencia se queda esperando en la pared sin que nadie la use.
De aquí sale la observación de oficio más rentable de todo el artículo: antes de comprar nada, mira la ficha técnica del coche y busca la potencia máxima de carga en corriente alterna (AC). No la de carga rápida en continua (esa es para los cargadores de autopista), sino la de AC. Ese número es tu techo real. Comprar por encima de él es tirar dinero.
Monofásico o trifásico: de qué depende
La otra mitad de la ecuación es tu instalación. Y aquí manda un detalle físico: para pasar de 7,4 kW hay que dar el salto a corriente trifásica.
- 3,7 y 7,4 kW son monofásicos. Funcionan con la instalación que ya tiene casi cualquier vivienda.
- 11 y 22 kW son trifásicos. Necesitan que llegue corriente trifásica a la casa, algo que muchas viviendas antiguas no tienen de fábrica.
El mínimo técnico de carga son 6 A, que en monofásico son unos 1,38 kW y en trifásico unos 4,14 kW. Por debajo de eso, ningún cargador modula.
Aquí conviene entender el marco eléctrico de casa. La potencia que puedes usar a la vez la marca tu potencia contratada, que se escalona: 3,45 · 4,6 · 5,75 · 6,9 · 8,05 · 9,2 kW son los peldaños habituales. Un cargador de 7,4 kW tirando a tope ya se come casi todo un contrato de 8,05 kW él solo; si en ese momento arranca el horno o la aerotermia, salta el diferencial. Por eso muchas instalaciones de 7,4 o 11 kW se acompañan de balanceo dinámico, para no tener que subir el contrato. Y por normativa, a partir de 22 kW la instalación exige trifásico de forma obligatoria.
La tabla que ordena la decisión
Traducir kilovatios a algo tangible ayuda mucho: lo que de verdad importa es cuántos kilómetros amaneces cargados. Con un consumo de referencia de 16-18 kWh/100 km y una noche de unas 8 horas de carga, la cuenta queda así. Fíjate menos en la columna de potencia y más en las dos de la derecha, que son las que deciden.
| Potencia | Fases | Km añadidos en una noche (~8 h) | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|---|
| 3,7 kW | Monofásico | ~165-185 km | Pocos km/día, segunda vivienda, presupuesto justo |
| 7,4 kW | Monofásico | ~330-370 km | El estándar doméstico: cubre la carga nocturna del 90% de los casos |
| 11 kW | Trifásico | ~490-550 km | Coches con OBC de 11 kW, dos coches, o querer margen |
| 22 kW | Trifásico | ~980-1.100 km (solo si el coche lo acepta) | Casi nadie en casa: solo coches que admitan 22 kW en AC |
La lectura es la que anticipa el mito. Un cargador de 7,4 kW mono repone en una sola noche unos 330-370 km, más de lo que la inmensa mayoría conduce en un día. Para un uso normal, esa potencia sobra. Los 22 kW solo cambian algo si —y solo si— tu coche los acepta; en cualquier otro caso, esa fila de la tabla es puro papel.

Los errores que se pagan caros
Elegir potencia genera casi siempre los mismos tres tropiezos.
Comprar de más “por si acaso”. Es el clásico: el cargador de 22 kW para un coche que carga a 11. No solo pagas el equipo trifásico más caro; pagas también una instalación trifásica que quizá no tenías y que dispara la factura. Todo para una potencia que el coche nunca usará.
Comprar de más sin mirar el contrato. Un cargador de 11 kW en una casa con 5,75 kW contratados es un contrasentido: nunca podrás darle esos 11 kW sin dejar la casa a oscuras. O subes el contrato —y pagas más cada mes de por vida— o pones balanceo. Antes de la potencia del cargador, mira la de tu contrato.
Olvidar la aerotermia y la inducción. Si en casa conviven coche, bomba de calor y placa de inducción, la potencia se pelea. Aquí no gana quien tiene el cargador más gordo, sino quien lo sabe modular.
Estos dos últimos errores tienen una misma solución elegante, que es no pasar por caja de la potencia contratada. Merece la pena ver cómo un cargador inteligente con balanceo dinámico reparte la potencia disponible y deja convivir el coche con el resto de la casa.

Entonces, ¿cuál elijo?
Reduciéndolo a lo esencial: mira primero el coche, luego la casa.
Si tu coche carga en AC a 7,4 kW —el caso más común— un cargador monofásico de 7,4 kW es la respuesta correcta para casi todo el mundo. Cubre la noche, no obliga a trifásico y es más barata de equipo y de instalación. Si tu coche acepta 11 kW y tienes o vas a poner trifásico, los 11 kW te dan margen para el futuro y para un segundo coche. Los 22 kW solo si tu coche los admite, cosa rara. Y en cualquiera de los casos, la elección fina la afinas comparando modelos: ahí ayuda repasar cómo elegir el cargador para casa sin dejarte llevar por la cifra más grande del escaparate.
Preguntas frecuentes
¿22 kW carga el coche más rápido que 7,4 u 11 kW?
Solo si el coche lo admite, y la mayoría no. La velocidad de carga en casa la limita el cargador de a bordo del vehículo: si el tuyo carga en alterna a 7,4 u 11 kW, enchufarlo a un cargador de 22 kW no añade ninguna velocidad. La potencia extra se queda sin usar. Por eso, antes de gastar en 22 kW, hay que confirmar en la ficha del coche que acepta esa potencia en corriente alterna.
¿Necesito instalación trifásica para cargar en casa?
No, salvo que quieras 11 o 22 kW. Las potencias de 3,7 y 7,4 kW son monofásicas y funcionan con la instalación de casi cualquier vivienda. El trifásico solo hace falta para 11 kW en adelante, y a partir de 22 kW es obligatorio por normativa. Como 7,4 kW cubren la carga nocturna de la mayoría, muchos hogares no necesitan tocar nada.
¿Cuántos kilómetros cargo en una noche con 7,4 kW?
En torno a 330-370 km en unas ocho horas de carga, según el consumo del coche (16-18 kWh/100 km). Es bastante más de lo que conduce a diario la inmensa mayoría, por lo que 7,4 kW se considera el estándar doméstico: amaneces con la batería lista sin necesitar potencias mayores.
¿Puedo poner un cargador de 11 kW con mi potencia contratada?
Depende del contrato. Un cargador de 11 kW tirando a tope necesita margen por encima de tu potencia contratada para no dejar el resto de la casa sin suministro. Si tienes un contrato ajustado, o subes la potencia contratada —pagando más cada mes— o instalas un cargador con balanceo dinámico, que modula la carga para no superar nunca lo contratado.
¿Qué pasa si conviven el coche y la aerotermia?
Que compiten por la misma potencia contratada. Si arrancan a la vez el cargador y la bomba de calor, puedes superar lo contratado y saltar. La solución no es subir la potencia sin más, sino un cargador con balanceo dinámico que reparte la disponible según lo que consuma la casa en cada momento, priorizando y modulando la carga del coche.